Creado el 18 de abril, 2023 por Safeguru

Actualidad
A día de hoy, prácticamente toda la normativa alimentaria va enfocada
al cliente final, especialmente para garantizar y proteger su salud y
evitar fraudes o engaños de calidad. A nivel internacional, existen
gran cantidad de regulaciones y certificaciones que garantizan
un seguro y higiénico proceso de fabricación, las más conocidas son la
ISO 22000, IFS y BRC.
Reconocible a nivel internacional, aunque de carácter voluntario. Esta
norma hace referencia a los distintos requisitos que hay que cumplir
para garantizar que se sigue una metodología correcta de seguridad
alimentaria. Este sistema otorga un reconocimiento llamado
Good Manufacturing Practice (GMP) (Buenas prácticas de
fabricación).
Más información sobre la ISO 22000:2005.
Este estándar para la gestión de la calidad y la seguridad de los
alimentos fue creado por asociaciones francesas, italianas y alemanas
para sus propias marcas. Indica los requisitos mínimos a seguir tanto
a nivel productivo como de elaboración. Engloba toda la cadena
desde su entrada a la fábrica hasta el cliente final.
Más información sobre la Certificación IFS.
Protocolo desarrollado como su nombre indica por el Consorcio de
Minoristas Británico, elaborado con el objetivo de servir de
guía a toda empresa proveedora de productos agroalimentarios de
estos minoristas. Aparte de a proveedores, obviamente sirve de apoyo a
los propios minoristas en lo que se refiere al cumplimiento de
protección para el consumidor final y sus obligaciones legales.
Más información sobre el Consorcio de Minoristas Británico.
El objetivo de estos tipos de organizaciones es el de definir o
acercarse lo máximo posible a fijar un estándar común para así poder
establecer un sistema de evaluación único. Se busca poder
reflejar transparencia a través de las cadenas de producción y
transporte, esto provocará la aparición de un sistema comparable entre
empresas. La reducción de costes para compradores, productores y
fabricantes es también un objetivo común.
Una práctica común en este sector es la de hacer uso de
tonalidades azules y elementos metálicos. De esta manera se
podrán detectar rápidamente y extraer de la producción en caso de
pérdida accidental. Los requisitos de protección individual siempre
estarán basados en el análisis y la evaluación de riesgos realizada en
el entorno de trabajo concreto.
Es recomendable que tengan puntera de protección en caso de
caídas de elementos, como cajas o maquinaria, suela antideslizante y
resistente a hidrocarburos. Es importante también que tengan
impermeabilidad y en ciertas ocasiones protejan de temperaturas
extremas, por ejemplo en cámaras frigoríficas. Recomendable el uso de
cubrezapatos para visitas desde externas.
La principal razón por la que es un requisito indispensable es
evitar la contaminación de la producción, especialmente con la
situación que hubo con la pandemia por COVID-19. El uso de protección
respiratoria es esencial en industrias en las que se genera gran
cantidad de polvo, como es el caso de las especias o la harina. El
uso de mascarillas desechables es más que necesario, ya que la
constante inhalación de este tipo de partículas a la larga puede
llegar a producir afecciones graves.
El tipo de guante utilizado
dependerá del ámbito y de la tarea a realizar. Si se trata de
manejo de alimentos, el uso de guantes de látex desechables es
suficiente. En ámbitos de trabajo donde se realizan cortes es muy
recomendable el uso de guantes de malla de acero inoxidable. Además,
se evita el desprendimiento de fibras y por tanto la contaminación de
la producción.
La gran mayoría de las industrias de producción alimentaria llevan a
cabo procesos que conllevan una emisión de ruidos entre los 85 dB(A) y
95 dB(A), lo que puede llegar a considerarse
niveles de ruido peligroso. Hay casos como en la industria
cárnica y de bebidas en que el nivel de ruido puede llegar incluso
hasta los 100 dB(A). El uso de protección auditiva, ya sea
orejeras, auriculares o tapones
es más que necesario para evitar así posibles daños en las vías
auditivas.
Con respecto a la cabeza, el uso de cofia es básico a la hora de
trabajar en el sector alimentario para
evitar la contaminación del producto. También se hace uso de
cubrebarbas. También se emplean delantales desechables y mangas.
Suelen ser de polipropileno o similares, dada su ligereza y
característica impermeable.
En cuanto a la ropa en general, se recomienda evitar el uso de
bolsillos exteriores por encima de la cintura, así como de botones
cosidos debido al riesgo de contaminar el producto.
Evitar también el uso de perfumes o colonias de olor intenso, uñas
cortadas y limpias. No usar uñas postizas ni esmaltes. En caso de
tener heridas, cubrir siempre con vendaje con detalle metálico para
extraerlo en caso de caída y a prueba de agua.
No usar complementos, cadenas, anillos, relojes, collares, etc.
Cabello siempre recogido y por dentro de la gorra o cofia. No usar
ropa que provenga del exterior. Evitar estornudar, toser y tocarse
nariz y boca. Lavarse las manos de manera regular y
correctamente aunque se haga uso de guantes.
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